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lunes, 28 de marzo de 2022

La casa del Alto, Urdai Gutxi

 

LA CASA DEL ALTO (Calle Arramel – Urdai Gutxi)

 


  Conocida en Agurain como la “casa del alto” por estar situada en la parte más elevada de la Plaza de San Juan, era una de las construcciones más antiguas de la Villa. Su existencia ya era conocida en el siglo XV, aparece en testamentos de los Lazarraga, sus antiguos propietarios, familia de extraordinaria difusión por toda la Llanada.


   La “casa del alto” fue de las pocas casas que se salvaron en el gran incendio de 1564, dada su situación aislada, aunque debió sufrir algunos daños, pero desgraciadamente esta casa fue demolida injustificadamente hace unos años, a pesar de su gran valor histórico y patrimonial.


  Los Lazarraga colocaron un gran escudo en la esquina que daba a la calle Arramel como en varias casas de la Calle Mayor de Agurain. Este precioso escudo se encuentra en una de las estancias de la Casa de los Begoña, en el suelo.


  En la fachada principal, que era la que daba a la Calle Arramel o Urdai Gutxi (poco Tocino) se podía ver una magnifica portada de arco de medio punto con grandes dovelas, que más tarde fueron cegadas.

  Aunque la fachada más interesante era que la daba a la Plaza de San Juan, en ella se abrían trece huecos dispuestos en la planta baja, la otra fachada estaba separada por una estrecha calleja de la Iglesia de San Juan y la otra, rodeada de un jardín lindaba con las murallas.

  Los materiales de obra como la mayoría de las casas de Agurain eran de piedra franca y blanca, según aparecen en los testamentos, piedra cortada en sillares formaba la fachada principal.

  Lo que sí sabemos es que fue la única casa intramuros, que por diversas razones, se mantuvo hasta tiempos muy recientes dedicada a la cría de ganado lanar.

 Aquí vivió la familia Aseginolaza, que fueron pastores y que algunos miembros emigraron a America.

viernes, 25 de marzo de 2022

Coro de Santa María de Agurain

 


EL CORO DE SANTA MARIA DE AGURAIN


   EL CORO DE SANTA MARIA DE AGURAIN

  El coro de la parroquia de Santa María de Agurain/Salvatierra (Álava) es una obra arquitectónico-escultórica que fue construida en la década de los 30 del siglo XVI para conmemorar la derrota del comunero Don Pedro López de Ayala a cargo de las tropas imperiales. Su programa iconográfico, concentrado en dos de sus frentes y en la bóveda que lo soporta, constituye una de las primeras manifestaciones del nuevo lenguaje humanista en el País Vasco.

Se trata de uno de los coros más espléndidos y hermosos, no sólo de la provincia de Alava, sino del País Vasco. Y si nos ceñimos a las palabras de Micaela J. Portilla, “el mejor coro plateresco de Alava… concebido como un gran arco triunfal tras la victoria de Carlos I sobre el comunero Don Pedro López de Ayala”, que era Conde y Señor de Salvatierra.

 Sustituyó a un coro anterior en el que en 1521 se acordó colocar un gran escudo con las armas de Carlos V, aportando para ello 3000 maravedís al ayuntamiento.

  Con ello la villa ponía de manifiesto su incorporación a la Corona de Castilla y mostraba su lealtad al emperador, a quien pocos años después le dedicaría un coro nuevo con un complejo programa humanista, al cual podríamos considerar uno de los primeros, si no el inicial, de estas características concebido en el País Vasco.

  Ocupa únicamente el tramo de los pies de la nave central, elevándose sobre ésta por medio de un arco escarzano en el lado más ancho y sobre arcos apuntados rectos en los lados más estrechos, que arrancan, al igual que la bóveda, de gruesos pilares fasciculados en los que sobresalen dos columnas entorchadas en cada frente, resabio goticista tan del gusto de la época, al igual que los dos pequeños pináculos que se sitúan hacia el este.

Lo sostiene una bóveda de dobles terceletes en los lados cortos y simples en los largos, trabados entre sí por medio de ligaduras rectas que forman una cruz y de curvas y contra curvas que describen una complicada tracería, ritmada por las treinta y cinco claves de bóveda que penden en cada intersección.

Cabe destacar entre los nervios diagonales, terceletes y combados distintas secciones, muy moldurados todos, pero más ligeros los últimos, dentro de una corriente que se hizo moda por esas fechas. Su antepecho los forman balaustres, separados cada seis en los laterales y cada ocho en el frente por columnas más voluminosas y profusamente ornamentadas que contribuyen a romper rítmicamente su regularidad.


Se conserva el concierto de su obra arquitectónica, sumamente explícito, suscrito el 10 de febrero de 1530 con el vizcaíno Sancho Martínez de Arego y su hijo maestre Pedro.

Debía ejecutarse conforme al modelo del coro de Santo Domingo de Vitoria, hoy desaparecido y del que sólo se sabe que en su arco figuraba el escudo imperial concluirse en el plazo de un año a partir de Santa María de marzo, acordándose su costo en 400 ducados, aparte de los 25 ducados a pagar por la maestría, abonándose cuando hubiera el dinero suficiente en el caso de superarse los 400 ducados convenidos.


En las cláusulas del contrato también se desglosó el pago que había de hacerse a cada uno de los profesionales que intervendrían en su ejecución, entre los que debemos señalar a los “encomo en las llabes”.

 Nada más hemos sabido de su construcción y de los artífices que en él dejaron su huella, si no son las dificultades pecuniarias que ocasionó y a las que hubo de hacer frente la feligresía.

Gracias a un documento en el que se da buena cuenta de la grave situación económica, se puede deducir que el coro ya estaría finalizado para la fecha en cuestión.

 El de los parroquianos en presencia de Iohan Martínez de Paternina, segundo alcalde de la villa, el escribano Martin Lopez de Savando y otros testigos.


El reverendo señor cura bachiller Iohan Ybañes de Opaqua y Ruy Saez de Luçuriaga les informaron que la iglesia de Santa María debía a Joan Saez de Santa Cruz “çiento y quinze ducados de oro de los dosçientos ducados que el dicho Joan Saez hubo en prestado a la dicha yglesia y perrochianos della al tiempo que se hizo el coro nuevo de la dicha yglesia y mas los yntereses de los dos años pasados”.



De los artistas que trabajaron en este coro no hemos hallado ninguna constancia documental. No obstante, creemos que un proyecto tan ambicioso atraería y haría necesaria la presencia de mucha mano de obra cualificada y adiestrada en la nueva corriente artística conocida como “plateresco” y que la vincula con el importante foco burgalés que acogió tempranamente este estilo, aunque sus paralelos más inmediatos se hallen, a nuestro entender, en el retablo de Aberasturi, concertado por las mismas fechas con el pintor Beltrán de Amberes;

en la villa guipuzcoana de Oñate, constituida en foco receptor y difusor de las nuevas formas merced al obispo Mercado Zuazola quien construyó su capilla de la Piedad para albergar su sepulcro ejecutado por Diego de Siloé y la completó con el magnífico retablo y reja para 1536; y en la ciudad de Vitoria donde se labraban algunos sepulcros y portadas, como el de los Arriaga, el de Martín Díaz de Salinas o la portada del Hospital de Santa María.



Del estilo, parece deducirse la intervención de, por lo menos, dos equipos de trabajo diferentes, uno que se habría encargado de la labor ornamental de ambos frentes y otro que se habría ocupado de los capiteles y claves de bóveda, entre las que también es posible distinguir otras tantas manos, los que labraron las claves de contenido religioso y los que se ocuparon de las de carácter profano.

 La lista de los hipotéticos autores podría ser interminable si nos ocupáramos de los que en aquel tiempo se ocupaban de labores artísticas en zonas próximas, pero no resulta fácil ni posible con los datos que obran en nuestro poder adscribir a cada uno tal o cual parte del coro.

Aún más dificultoso resulta determinar quién pudo ser el autor del programa iconográfico que exorna dos de sus tres frentes y las treinta y seis claves de la bóveda que lo sustenta.



Hubo de ser, sin duda, alguien versado en la nueva cultura humanista que tuvo su plasmación en la elección de los motivos iconográficos esculpidos.


Agurain, villa que conoció en el siglo XVI un gran auge económico, contaría entre su población evidentemente con personas capaces de hacerlo, pero desearíamos apuntar la hipótesis de que tal vez influyera en su concepción, e incluso paticipara en su ejecución, el escultor nórdico muy ligado a los Austrias Guiot de Beaugrant, quien se había ocupado de la labor de talla de la famosa chimenea de Brujas (1529-1532) en la que se plasmó en imágenes un canto de alabanza a la dinastía imperial similar al salvaterrano.


Este autor, que se afincaría definitivamente en el País Vasco fundando un fecundo taller en colaboración con sus hermanos, sedomingo 30 de diciembre de 1538, después de la misa mayor, se reunieron la mayor parte encontraba en Bilbao ya en 1533, contratando el retablo de Santiago y como mercader deobra flamenca, y es allí donde pudo entrar en contacto con el cantero contratante del coro, a quien se debe parte de la basílica de Begoña en la capital vizcaína.

 


Según lo acabamos de señalar, todo en él participa de una idea común de exaltación y glorificación de la figura de Carlos V como emperador y vencedor en la Guerra de las Comunidades y en otras contiendas fuera de nuestras fronteras, pero en cada uno de los espacios escogidos se enfatizan distintos aspectos que engloban el tema principal.

 




El Coro de la Parroquia de Sta María de Agurain – Salvatierra:

Una loa al emperador

 

En resumen, el coro de Santa María de Agurain – Salvatierra es una obra arquitectónico-escultórica erigida para conmemorar la reincorporación de la villa a la Corona.

Su programa iconográfico fue concebido por alguna mente muy influida por la ideología erasmista para mayor gloria de la dignidad imperial. En él se dieron cita tempranamente todos los tópicos de exaltación de la persona de Carlos V, es decir, el héroe guerrero, virtuoso, victorioso, pacificador y la idea de dinastía arraigada en la antigüedad romana.

Textos: Ugalde Gorostiza, Ana Isabel







jueves, 24 de marzo de 2022

Museo de Arte Sacro de San Juan 2

 



Museo de Arte Sacro de San Juan de Agurain 2

Museo de Arte Sacro de San Juan de Agurain 2

Aparece un “Sacrarium” medieval detrás de un retablo de la Iglesia de San Juan de Agurain

   En los trabajos de limpieza de los armarios y cajones que están situados en la parte atrás de los retablos de la girola  donde se almacenaban antiguas telas y  orfebrería de los diferentes altares y capillas de la Iglesia de San Juan al quitar unos antiguos armarios que se hallaban repletos de manteles de altares ha aparecido una ventana  ciega de piedra decorada con motivos vegetales. 


  Se trata de una ventana gótica con una pila bellamente tallada que se encontraba tapada por un armario de madera y que se accedía  por una pequeña puerta detrás del retablo de la Virgen de Estibaliz.

  Puestos a descubrir de que se trataba ésta ventana que no daba a ningún sitio, hemos descubierto que era un “sacrarium” o también llamado piscina y que se define como:

  Depósito con desagüe directo a la tierra, donde se echa el agua que se ha sobrado de una función sagrada, como el lavado de los objetos sagrados. Generalmente se encuentra en las sacristías.

 

   Muchos presbiterios contienen una pila decorada, llamada piscina, donde se vertía el agua sobrante después de la liturgia. Dicho desagüe, también llamado “sacrarium” fluye a través de una tubería directamente hasta el suelo, devolviendo los líquidos a la tierra. Era usado desde muy antiguo para el rito del lavado de los objetos sagrados.

  La mayoría de los “sacrarium”de las iglesias góticas se encuentran en las sacristías, pero en el caso de ésta Iglesia de San Juan Bautista de Agurain se encuentra escondido detrás del retablo, por lo que nos hace suponer que éste cuarto cerrado ubicado entre la antigua muralla de tres metros de espesor y el retablo fuese la antigua sacristía. 

  Este retablo fue realizado por Miguel de Zozaya en el año 1661, con los relieves del banco con tallas de la “Última Cena” y “ la Oración en el Huerto” en 1612 por el escultor aguraindarra Lope de Larrea, además de las grandes esculturas que Micaela Portilla las atribuye a San José y a San Joaquin,  que había realizado para el retablo de la iglesia de San Juan hasta 1623, año en que murió  con 83 años y  que no pudo concluir, por lo que las esculturas se aprovecharon para estos retablos situados en la girola de la iglesia.

 

Aquí se encuentra en el centro, bajo la imagen de la Virgen de Estibaliz un San Juanico que saldrá en procesión el próximo 24 de Junio y que fue realizado por José de Mora y regalado a ésta iglesia por Bernabé Ochoa de Chinchetru

 

 Además los telamones, esos niños angelicales y robustos, al más puro estilo de Miguel Angel sostienen con su niñez perpetua este retablo bañado en oro y filigrana,  justo debajo de uno de estos telamones es donde se encuentra la puerta para acceder a la parte de atrás de éste retablo y donde se ha hallado esta hermosa ventana gótica que forma el “sacrarium”.


Museo de Arte Sacro de San Juan de Agurain

   En estos últimos tiempos en la Iglesia de San Juan de Agurain se está realizando una labor muy interesante en favor de la cultura recuperando retablos, capillas, limpiando, picando la humedad de la piedra, eliminando los xilófagos, buscando y seleccionando partituras y libros musicales, libros antiguos de parroquia, reliquias, casullas, albas, dalmáticas, estolas así como  diferentes vestimentas antiguas de las celebraciones litúrgicas, etc..

Además de labores de albañilería, carpintería, soldadura de rejas de hierro de las capillas, recuperación y limpieza de altares, colocación de lámparas de menor consumo, nueva iluminación, pintura de escaleras, blanqueado de paredes, limpieza de bóvedas, redes anti palomas en campanarios y pasos de ronda.


Pero sobre todo se está poniendo en valor el impresionante patrimonio que nos legaron nuestros antecesores y además se está creando un pequeños Museo de Arte Sacro con el objetivo de conservar, recuperar, estudiar y poder mostrar y difundir a las gentes que quieran visitarnos.


MUSEO DE ARTE SACRO

 La idea de crear este Museo de Arte Sacro nace de las reuniones, conversaciones y trabajos del Padre Benjamín Respaldiza y Luis Mari Ortiz de Arrizabaleta a los que se les añade un grupo de jubilados entre los que hay carpintero, un electricista, un pintor, soldador, etc..

El actual sacerdote de la parroquia Benja ya sabe del tema de crear, asesorar y llevar un museo, pues es fue uno de los que fundó el museo de Artziniega en Alava.

Benjamin Respaldiza cura de Agurain nacido en Artziniega

Se han recuperado los habitáculos donde se celebraban las jornadas de adoración nocturna y que se encontraban en estado de gran deterioro, así como su techo o bóveda a la que se le ha colocado unas vigas de hierro, se han raseado los techos, se le han encalado las paredes y pintado de azul la parte alta.

Se han creado unas vitrinas con cristaleras para exhibir las casullas más antiguas y de más valor como la que donó la familia de los Santa Cruz bordada con hilo de oro sobre terciopelo rojo en 1510, hace más de 500 años.

Así como las albas y los ricos bordados de capas pluviales y dalmáticas que se han conservado y que como cuenta Micaela Portilla, Agurain contaba junto con la capital, Vitoria con los mejores talleres de bordados de todo Alava.

 



Se ha colocado en vitrinas el mobiliario sagrado, la orfebrería con las custodias del siglo XVIII y accesorios varios para la liturgia como  cálices, patenas, copones, vinajeras, incensarios, campanillas, jarras de manutergio, accesorios para la bendición, así como la caja con los oleos para la extremaunción.



También se han puesto en valor varias reliquias que se hallaban diseminadas por varias estancias de la iglesia.

Se está preparando una ficha con cada uno de las piezas que se exhiben en estas salas, para que estén todas las piezas completamente documentadas.


Además el museo exhibe una colección de fotos de los sacerdotes de la Llanada de los últimos cincuenta años y de los pueblos donde desempeñaban su labor pastoral.img598

Grupo de sacerdotes de Agurain y la Llanada en la Sierra de Opaua, Don Antonino Ibarreta, Don Jesús, Don Justo, Don José, etc,


Sacristía del siglo XVII de la Iglesia de San Juan con importantes esculturas.



viernes, 18 de marzo de 2022

Escudos VI

 


Escudos en Iglesias y ermitas de Agurain


Escudos del Cementerio y de la Ermita del Humilladero


Ermita del Humilladero

La actual capilla del cementerio municipal de Salvatierra – Agurain fue erigida en el año 1557 por el matrimonio Rui García de Zuazo y su mujer Catalina Ruiz de Arrarain, como reza en el escudo e inscripción sustentada por un ángel en la que se lee: “ORATIUM IN LOCO ISTO EX A PRECES IN EXCELSO SOLIO GLORIE TUE DNI. ESTA OBRA HICIERON RUI GARCIA DE ÇUAÇO E DOÑA CATELINA SU MUGER. 1557”.

Lo que sabemos ciertamente es que en ese año de 1557, Ruy García de Zuazo y su mujer Catalina  erigen el Humilladero como lo reflejan sus testamentos. Esta erección se corrabora diez años más tarde, en 1567, con ocasión del reparo del Puente de “Arbibarria” situado junto .”....al Humilladero de rrui garçia de çuaçu...”
El Retablo es rococó, con los escudos de los Ordoñana y Lecea. En el se encontraba un Cristo del siglo XVI.

En el año 1724, don José de Luzuriaga y Salcedo presbitero poseedor del Vínculo fundado por Rui García de Zuazo y su esposa Catalina Ruiz de Arrarain “sus quatro abuelos lexitimos” que incorporaron ...”la vasilica y hermitta de el Santto Christto de el Umilladero” pide licencia a los Sres. del Ayuntamiento de la villa para ..”erigir a ese fin de colocar el Santo Cristo en lugar más decente una capilla con altar en que se pueda celebrar el Santo sacrificio de la Misa en sitio y suelo que se tiene a dha hermita para comodidad de la jentte devotta que acudiese a dho santtuario...”

A juzgar por esta información y por lo que hoy podemos contemplar, dos son los supuestos que deducimos de esta licencia que fue concedida: Uno que la capilla que hoy vemos se construyera en el año 1724, sustituyendo a otra anterior más modesta reaprovechando algunos elementos decorativos – inscrición, escudos, etc... y segunda , que no llegara a realizarse tal proyecto o de haberse realizado no ha llegado a nosotros por lo que al igual que los cruceros de nuestra Villa la actual capilla del cementerio se remonta al primer cuarto del siglo XVIII.


Ermita de La Magdalena (Hospital de San Lázaro)

Es la ermita más conocida de todas las que han existido bajo la jurisdicción de Salvatierra – Agurain. En ella tuvo su sede el Hospital de San Lázaro existente ya el 1.487, encargado de recibir y atender a los viajeros y peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela.


Hospital de San Lazaro y Ermita de La Magdalena tal y como encontraba el escudo y la puerta principal en 1890.


En el exterior, en el alzado de mediodía, se mantiene actualmente maltrecha la portada de gusto renacentista que bien pudo levantarse hacia 1.662. Se trata de una puerta que voltea en arco de medio punto, con el trasdós moldurado y todo ello enmarcado mediante alfiz. Antiguamente se encontraba allí el escudo de armas de Salvatierra y que fue traslado a finales del siglo XIX.

En el alzado hacia el poniente, actualmente, se abre una sencilla puerta adintelada sobremontada por el escudo de la Villa que se acompaña de la leyenda “S. MAR. MADALENA”

Sobre esta ermita ejercía el patronato el Ayuntamiento y fue vendido en 1839, pasando al imagen a la parroquia de Santa María y el retablo se cedió a Arrizala. Si bien en la visita de 1759 se indica que está en buen estado, ya en 1764 se citan cuatro imágenes “que no se sabía lo que representaban por faltarles la encarnación” y en 1799 se ordena enterrar las imágenes viejas y cambiar el Crucifijo por ser deforme el existente. En 1819 se ordena la limpieza de la iglesia y se prohibe guardar grano en ella.

En el interior, hoy casa particular, sólo subsisten los arranques de una bóvedas de crucería, sobre pilares angulares toscanos.

Ante la casa se consevaba una estela con la Inmaculada del siglo XVII, con inscripción en su mayor parte legible. (según Fortunato Grandes)


Convento de San Pedro
Escudo con las Armas de Salvatierra en la entrada a la Iglesia del Convento de San Pedro de las Clarisas.


CONVENTO DE LAS CLARISAS DE SAN PEDRO

Tiene su origen en el beatario de San Pedro que se fundó por disposición testamentaria de Doña Juan García Ibañez de Baquedano, en 13 de Mayo de 1446, acogiéndose las beatas a la Regla de Santa Isabel, residiendo en un principio en las ermitas de Nuestra Señora de Arana y de Nuestra Señora de Ula. Las beatas tenían casa en Salvatierra, que se quemó en el incendio de 1564, por lo que fueron acogidas en la ermita de San Martín. En virtud de ello el Ayuntamiento quedó por patrón de la casa y del solar que se extendía desde la Puerta de la Carnicería hasta San Juan.

En 1611 se trajeron a Salvatierra dos Madres de Santa Clara de Vitoria para fundar este convento, cediendo estos terrenos el Ayuntamiento para edificar el nuevo convento de Clarisas, comprometiendose así mismo al suministro de la piedra blanca necesaria, el agua del aljibe y “licencia para cargar sobre la muralla y abrir ventanas”.

En 1614 las monjas pidieron que se les cediese la huerta hasta San Juan y que se le hiciese un pozo. En 1657 las monjas intentaron comprar una casa que daba a la Calle Mayor a la que se opuso el cabido eclesiástico.

En 1670 se trata de la construcción de la iglesia indicando el Auntamiento que por su patronato han de colocarse los escudos de la Villa.

La iglesia se inició en 1679 por Juan Longa y otro hermano suyo, continuándose después hast 1685 por Juan Felipe de Ezcurra y Martín Balanzategui.En 1674 sufrió un incendio y hubo que reconstruir la iglesia.

Se abre la puerta en forma de arco de medio punto de gran dovelaje con escudo de Salvatierra encima, con la leyenda: “LA LEAL VILLA DE SALVATIERRA”. El interior es un templo de tres naves, con muros de manpostería, aldecubierto actualmente, más ancha la nave central y más estrechas las laterales, acusándose en planta de crucero.

Se emplean como soportes gruesos pilares con  pilastras de orden toscano. Cubriéndose con aristas la nave central y el crucero, y de cañon con lunetos las laterales, cabecera y blazos del crucero.

En las pilastras laterales de la entrada de la capilla mayor, dos escudos también de la Villa de Salvatierra a cada lado de dicha capilla.


Iglesia de San Juan

Escudos de los Zumalburu y de los Santa Cruz en el exterior de la parroquia de San Juan, junto con los Sanchez de Vicuña están alrededor de la Iglesia.
Iglesia de San Juan Escudos de las Capillas de San Gregorio y del Carmen


CAPILLAS DE SAN GREGORIO Y DE LA VIRGEN DEL CARMEN

En la nave de la Epístola se abren dos capillas gemelas, la de San Gregorio y la de los Santa Cruz o del Carmen, que se hicieron confrome al acuerdo de 1598, por el que se determina hacer capillas “rompiendo la pared de la Iglesia a partir de la sacristía, hasta la subida al coro de pilar a pilar y de estribo a estribo y venderlas a quien quisiera hacer capillas”.

Se otorgaron a Doña Juliana Díaz de Santa Cruz, viuda de Don Juan de Ugalde, fiscal de su majestad en su contaduría mayor, residente en la Villa de Madrid y a Don Juan Sanchez de Vicuña, vecino de esta villa, a los cuales se permite hacer sepulturas, cerrarlas con rejas y edificarles en el plazo de cuatro años.

Ambas capillas se abren a la nave en arco de medio punto encuadrado por pilastras toscanas y jónicas, rematando en frontón curvo partido, con templete que alberga los escudos de los Sánchez de Vicuña en la de San Gregorio y de los Santa Cruz en la del Carmen.



Capillas de la Iglesia de Santa María


Escudo de los Zuazo acompañado por las Virtudes y franqueado a ambos lados por otros dos escudos sobre la puerta de la Capilla de San Francisco en la Iglesia de Santa María
Escudo de los Garcia de Zuazo en la Iglesia de Santa María