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domingo, 12 de junio de 2022

Robles de Zalduondo Beorlaza -

 

Arboles singulares de Alava 4 – Beorlaza

BEORLAZA Y LOS ROBLES DE ZALDUONDO


EL ROBLE DE BEORLAZA EN ZALDUONDO

Partiendo de Zalduondo por una pista de acceso al sendero de Urkilla que se toma por detrás de la iglesia, se sigue hasta encontrarse con una verja para el ganado. Cincuenta metros antes se gira a la izquierda para llegar al caserío Marisoro.

 Unos metros antes del caserío hay una valla en el camino que se dirige al collado de Askiola, se cruza y se avanza por ésta pista. Dejando una valla a la derecha, se continua por un bosque de “Quercus pyrenaica”.

Llegamos al término de Guano Txipi cogemos a la izquierda, tras andar cerca de 1 kmt. Nos encontramos en Santa Bolonia con tres caminos, cogemos el de la izquierda que va ascendiendo y pronto llegaremos a Berokia Iturri y luego la Cruz de Berokia, de allí seguimos por la misma pista hasta Artzhauar. Cogemos el camino de la izquierda.

 


Dejamos otra pista a la derecha continuando entre el bosque. Se pasa por debajo de postes de alta tensión y se continúa por una pendiente. Se deja Arlanbe  y seguimos subiendo, hay una nueva pista a la izquierda que baja a los Robles de Mendizábal, si seguimos por la derecha llegamos a los robles de Beorlaza poco más adelante encontramos el primer ejemplar a la izquierda del camino y 50 metros más adelante el más grande.

Motivo de singularidad: Su tamaño, ya que uno de éstos robles es el de mayor perímetro que se ha medido en toda la Comunidad Autónoma.


 El roble de Zalduondo, con más de 800 años, pero es una excepción, un caso espectacular; la media suele andar en torno a los 200 o 300 años.

 Grandes árboles en la ladera sur de las sierras de Elgea y Urkilla

En la ladera sur de las sierras de Elgea y Urkilla existen varios grupos de robles de grandes tamaños. Hasta la fecha se ha inventariado los perteneciente a los pueblos de Zalduondo, Galarreta, Gordoa y Arriola, teniendo noticias que también existen ejemplares de grandes dimensiones en Narvaja, Larrea y Ozaeta.

En Galarreta, Gordoa y Arriola los trabajos realizados hasta la actualidad han consistido en el inventerio y localización de los mismos. Se han identificado  320 robles de más de 3,5 metros de diámetro. Mayoritariamente pertenece a la especie Quercus petraea,  tanto árboles trasmochos como sin intervención alguna, en el caso de Galarreta y Gordoa, y a Quercus robur en el caso de Arriola, por encontrarse en fondo de valle. No obstante, en la parte baja de Galarreta también se encuentran ejemplares trasmochos de Quercus pyrenaica.

Uno de los ejemplares de mayor tamaño  es el de Beorlaza en Zalduondo, pero no es el único existen varios cerca del de Beorlaza y el el término de Mendizabal, así como en todo el camino que lo une con el “abuelo de Galarreta”.



ROBLES DE MENDIZABAL

En el término municipal de Zalduondo, en el paraje de Mendizabal, existe otro conjunto excepcional de árboles trasmochos. Se pueden identificar dos grupos. El primero de ellos está formado por trasmochos antiguos, caracterizados por su altura de fuste superior a los 4-5 m y 3-4 m de perímetro. Son 28 ejemplares y dos de ellos alcanzan los 7,5 m de perímetro. Salvo un ejemplar, todos los árboles de este grupo pertenecen a la especie Quercus petraea.

En general presentan un estado de conservación aceptable, aunque algunos presentan oquedades en sus troncos o diversas ramas puntisecas. A pesar de ello, la existencia de árboles adultos competidores y la profusión que alcanza el regenerado natural de frondosas (hayas, fresnos, serbales…), aconsejan la adopción de medidas para evitar la competencia de copa o raíces.


Especies y perímetros de los árboles inventariados en Zalduondo

El otro grupo está formado por trasmochos de menor diámetro, situados en las proximadades del anterior grupo. Existen ejemplares de Q. petraeaFagus sylvatica y, sobre todo, Quercus robur, hasta un total de otros 30 árboles.

Estos ejemplares han sido objeto de inventariación y caracterización fitosanitaria, definiéndose diversas actuaciones para garantizar su conservación, habiéndose ejecutado las labores más urgentes. Al contrario que en Okariz y Munain, hasta la fecha no se ha estudiado su biodiversidad asociada, si bien durante los trabajos realizados se ha podido constatar la presencia de Lucanus cervus y Rosalia alpina, así como la existencia de diversos nidos y madrigueras y la profusión de epífitos y líquenes que sobre ellos habitan.


Cruz de Berokia y Camino de Postas

El Camino de las Postas, como su nombre indica, era aquel por el que discurrían los correos entre las Cortes de Madrid y de París. Coincidía con la antigua calzada romana hasta llegar a Vitoria, pero desde allí, en lugar de seguir hacia Arkaia, Argandoña y Estibaliz, más o menos por donde hoy discurre la vía del ferrocarril, tomaba el camino de Elorriaga, hacia la ermita de San Martín de Ania, para desde allí dirigirse por Arbulo, Mendixur, Audikana, Heredia, Luzuriaga y Galarreta, para ascender hasta San Adrián.    En el camino se encontraba en el paraje conocido como Malpaso, con el ramal que unía la calzada romana, a su paso por Agurain, con Zalduondo.

El topónimo en lengua vasca Berokia se traduce en castellano como sitio caliente, abrigo. Se conoce con esos nombres a aquellos lugares en las laderas de los montes, generalmente en su vertiente sur, como es este caso, donde el ganado podía disponer de unas condiciones más favorables durante el invierno.

   A Berokia se llega, por el Camino Real de las Postas, desde Malpaso, cruzando el río Guano por el puente de Guano-Berokia, cuya última reparación, antes de la restauración realizada hace pocos años, data del siglo XVIII. Se trata de un puente con un sólido arco de medio punto. Junto a él se encuentra el corral del mismo nombre, lo que da idea de que la actividad ganadera y la utilización de este lugar como abrigo vienen desde antiguo.

Desde Galarreta se llega hasta Berokia cruzando el puente de Zuzibarri o Zubibarri, sobre el río Estibarri, pasando bajo el monte Korrosparri y por las cercanías del antiguo caserío Marisoro. En todo este tramo del Camino de las Postas existen vestigios de la antigua calzada. De hecho, es posible que siga enterrada bajo el actual camino, pero, en opinión de los arqueólogos, no resultaría conveniente sacarla a la luz, más que para la realización de algún estudio puntual, ya que la intemperie acabaría con ella en pocos años. Se sabe que en los tiempos en los que la calzada estaba en uso, su mantenimiento era constante.

Una Carta de Privilegio de Felipe IV, fechada en 1644, releva a Álava del pago para obras fuera de su territorio, con el objeto de que esos recursos fueran exclusivamente a “la atención de la provincia a los puentes del Zadorra y a las calzadas de los caminos y puertos de San Adrián”. Por un acuerdo de las Juntas de Álava de 1754, que Galarreta recibía una asignación de treinta reales anuales para la conservación del puente de Zubibarri.

 

Las calzadas mantuvieron una tipología constante desde la época romana hasta que dejaron de usarse, entrado el siglo XIX. La palabra calzada proviene del latín calculus, que significa piedra pequeña.

Las calzadas, strata, eran pues caminos empedrados, con grandes losas en los laterales y una línea de piedras medianas en el centro, llamada espina, rellenándose los laterales con la piedra menuda, calculus, que en castellano se llama cascajo y en euskara harrikoskor. De hecho, muchos lugares por donde ha pasado la calzada, caracterizados por la abundancia de esas piedras, reciben el nombre de cascajares. Así Los Cascajos en Agurain, El Cascajil en Añua, Cascajo en Heredia, Las Cascajeras en Arbulo, entre otras, siempre cerca de otros topónimos como calzada, galzar o estrada. ¿Quizá también Korrosparri venga de koskorharri?.


Símbolo solar en Berokia

Entre Santa Apolonia y Marisoro, se encuentra desde tiempo inmemorial la llamada Cruz de Berokia. Siguiendo la descripción de la insigne historiadora tristemente fallecida Micaela Portilla, se trata de “un bloque de piedra al que se le ha dado una tosca forma de cruz lobulada, con tres ensanchamientos, uno en la parte alta y dos en los extremos del brazo transversal, en el centro del bloque se han rehundido cuatro cuadrantes o sectores, dejando así entre ellos una cruz en relieve bajo el centro de los espacios rebajados”.


Dado que se trata de una cruz, podríamos suponer que estamos ante una simbología cristiana, sin embargo la arqueóloga Cristina Llanos presenta la cruz, como un primitivo símbolo solar, que indica las cuatro direcciones del cielo. Dado que es evidente que lo que podría haber sido una estela, en algún momento se intentó transformar toscamente en una cruz, podríamos hablar de una antigua estela indígena cristianizada. Pero esto no es más que una posible hipótesis. El misterio envuelve la cruz de Berokia. No se sabe cuándo se elaboró, cuándo se transformó, si es que fue así, cuál fue su ubicación original, si no fue ésta de Berokia, y en ese caso cuándo y por qué fue instalada aquí. Es posible que fuera tallada así desde un principio a partir de un bloque de piedra o que, como se ha dicho, sufriera una transformación posterior. Acaso fuera traída aquí desde la cercana ermita de Santa Apolonia, cuando ésta se arruinó o se aprovechase, como era costumbre, para recordar algún acontecimiento luctuoso aquí ocurrido, tal como un asesinato.


Acaso las investigaciones que se están realizando en estos momentos puedan dar respuesta a estos interrogantes. Porque, dentro del proyecto de restauración y puesta en valor del Camino Real de las Postas, la cruz de Berokia ha sido retirada de su secular emplazamiento, para ser restaurada y estudiada en las instalaciones del museo de Arqueología, bajo la supervisión de la arqueóloga Diana Pardo. Se aprovechará también para realizar una réplica, que será la que se instale en el emplazamiento original, en previsión de posibles rapiñas, desgraciadamente demasiado habituales.

La cruz original permanecerá en el museo, aunque, sin duda, el Ayuntamiento de Zalduondo hará las necesarias gestiones para que sea expuesta en su propio museo, en el histórico palacio de los Lazarraga.

 

Agurain, Fernando s. aranaz

Mikel de Francisco

miércoles, 4 de mayo de 2022

Aitor Gorospe - La Senda los Frailes

 


"Fraideen xendra mitologia hutsa da; ez du parekorik"

Duela bost urte hasi zen Aitor Gorospe mendiko lanetan. / Aitor Gorospe



"La senda de los Frailes es pura mitología, no tiene igual"

 Aitor Gorospe empezó a trabajar esta senda montañera hace cinco años. Aitor lleva tiempo trabajando para restaurar el camino de los Frailes situado en la zona de las hergoienas de Agurain; Además de allanar el camino, también ha añadido un toque personal.

El trabajo y esfuerzo de Aitor Gorospe (Agurain, 1969) en los últimos años ha llevado a la finalización del camino que en su día fue utilizado por Alangua y alrededores, pero que aún está en proceso. De hecho, en los últimos dos años, además de seguir manteniendo el camino despejado, ha colocado sus tallas sobre la mitología vasca y la naturaleza en diferentes puntos, añadiendo más encanto y misterio a este mágico viaje. Como Galtzagorri, trabajaba tranquilamente por la noche, casi sin contarle a nadie su proyecto personal.

Aitor Gorospe mendizaleak urteak daramatza Aguraingo zonaldean kokatzen den Fraideen xendra berreskuratzeko lanetan; bidezidorraren atontze lanekin batera, ukitu pertsonala ere jarri du bertan.

Lauzpabost urtean Aitor Gorospek (Agurain, 1969) bere kabuz egindako lan eta esfortzuari esker, antzina Alangua eta inguruetako herritarrek erabiltzen zuten bidezidorraren atontze lanak amaitu dituela esan liteke, baina oraindik ere horretan dihardu. Izan ere, azken bi urteetan bidea garbi mantentzeko lanekin jarraitzeaz gain, berak egindako euskal mitologiari  eta naturari buruzko taillak kokatu ditu puntu ezberdinetan, magia darion ibilbide horri xarma eta misterio gehiago erantsiz. Galtzagorriek legez, gauez ere aritu izan da lanean, ixilik, ia inori bere proiektu pertsonalaren berri eman gabe.

Zertan aritzen zara mendian zehazki?

Mendia izugarri gustatu izan zait betidanik, natura, animaliak... Beti gustatu izan zait gauzak babestea, asko kezkatu izan nau horrek. Eta horri lotuta idatzi asko bideratu ditut udalera, partzoneriara, aldundira... batez ere kexak. Adibidez, une honetan Lezao koban bi pago erori dira, ez dago sartzerik, eta tamalez ez ditu inork kentzen. Lauzpabost urtez horrelako gauzetan aritu izan naiz.



Zeure kabuz?

Neure kabuz aritu naiz, orain arte egindako idatzien ondotik ere ez dituztelako kentzen. Beraz nik neuk egin dut. Ez dakit zehazki zeini dagokion, baina batek besteari egozten dio ardura. Horietako erakunde bati dagokion lana goiz edo egun batean egin lezakete eurek, eta niri, ordea, ia hilabete bat kostatzen zait. Nik ondo pasatzen dut, paseo bat ematen dut eta erretiratzen ditut. Gauza pilo bat dago egiteke. Iturbatzen, esaterako, igebelar batzuk atera dira, eta jende askorentzat polita den hori errealitatean espezie inbaditzailea da. Partzoneriak duen kontrola behar bestekoa ez dela pentsatzera narama honek. Hau dena nire kabuz egiten dut, ez dut inor atzean. Gaizki egindako zerbait ikusten badut, salatu egiten dut. Sare sozialetan ez dut salatzeko ohiturarik, ez zait gustatzen, horrelakoetan dena magnifikatzen delako. Arazoak era eraikitzaile batean konpontzea atsegin dut.

Eta seinaleei dagokionean?

Horiek ere nik egiten ditut. Eraikitzetik berauek ezartzeraino. Oro har, animalien hezurrekin, zurarekin eta pintura ekologikoarekin egiten dut, natura ahalik eta gehien errespetatuz.

Hortaz zureak mantentze eta konponketa lanak dira.

Bai, baina ezeri ekin aurretik jakinaren gainean jartzen dut dagokion erakundea. Tamalez, ia %99an jasotzen dudan erantzuna "Ah, bai, ados" da, eta arazoek bere horretan jarraitzen dute. Beraz, zentzuzko tarte batez itxaron ostean, neronek egiten dut egin beharrekoa.



Lan hauek berariazkoak dira, edo pixkanaka etorri ziren, zure ibilaldien ondorioz?

Bai, konturatu naiz gauza asko gaizki eginda daudela, betiere nire ikuspuntutik, noski, eta aldatzen oso zailak direnak, hortaz, pixkanaka aldatzen saiatzen naiz.

Nola hasi zinen zurgintza lanetan?

Txikitatik gustatu izan zait marraztea eta idaztea, arteak beti erakarri izan nau eta nire gauzatxoak egin izan ditut. Orain denbora gehiago dudanez ordu gehiago eskaintzen diot. Duela pare bat urte ohartu nintzen mendian animaliaren bat hiltzen denean geratzen ziren hezurrek forma ezberdinak iradokitzen zizkidatela, nik behintzat ikusten ditut. Zerbikal batean, adibidez, aurpegi bat ikusten da argi eta garbi, nahiz eta horretarako imajinazioa behar den (barre egiten du). Nik ikusten ditut, eta horrekin aski dut. Hola hasi nintzen hezurrak lantzen. Batzuetan ordubetez egon naiteke hezurrari begira eta ezer ikusi gabe, eta beste batzuetan bost minutuz begiratuz nahikoa dut. Beste batzuetan, aldiz, margotzen ari naizela irudi bat hautematen dut hezurrean eta horretan jartzen naiz, balitekeelako hurrengo egunean ezer ez ikustea.

Euskal mitologia dute oinarri Aitor Gorosperen lanek. / A. Gorospe

 


 Nolabaiteko formaziorik jaso duzu horretan aritzeko?

Ez, ez (barre egiten du). Ni fresatzailea naiz, bertako tailer batean egiten dut lan. Orokorrean beti egin, gorde eta puskatu izan ditut nik sortutakoak. Gauza bera gertatuko da mendian ipintzen ditudan taillekin. Askok gordetzeko esaten didate, baina ez dut nahi. Mendian hartu ditut eta mendian utzi nahi ditut. Badakit apurtuko direla, hondatuko direla, edota mendian bertan hautsiko dituztela batzuek. Izan ere, batzuetan ez da soilik etxera eraman izan dituztela, baizik eta apurtu eta hor bertan botata utzi dituztela. Hori badakit gerta daitekeela. Horregatik, zortea badut eta berriz topatzen baditut, konpondu egiten ditut.

Eta zenbat daramazu lan hauekin?

Ez asko, pandemia garaian hasi nintzen. Gustatzen zitzaidalako hasi nintzen taillekin eta jendeari oparitzeko asmoz...izatez, etxean ez dut bakar bat ere.

Inor izan duzu erreferentetzat?

Ez, baina bitxia da Elortzan (Arabako Mendialdea) badagoelako horretan ere aritzen den gizon bat. Egun batean hortik nenbilela, nire taillen antza zuten batzuekin egin nuen topo eta "Hara zer kasualitatea" esan nuen neure kolkorako. Baina gizon horrek makina bat ditu, izugarria da. Ez dut sekula berarekin hitz egin, baina esan didatenaren arabera, udan igotzen ditu mendira eta neguan jaitsi. Gero gehiago egiten ditu eta toki ezberdinetan jarri. Nireen antzekoak dira, inoz kointziditu ez dugun arren.




Helburu jakin batekin uzten dituzu taillak mendian?

Helburu nagusia jendeak ikustea da. Begiratu eta errespetatzea, gustukoak dituzten ala ez gorabehera. Haiekin gozatzea bilatzen dut, jendea hurbiltzea, eta gero, bide batez, Agurainen pote bat hartzera animatzea. Ibilbidea Mendikaten eta Wikilock aplikazioetan ere ikusgai dago.



"Umeekin mendira nindoanean beti zegoen kontatu beharreko istorioren bat"

Ez duzu inoiz pentsatu ibilbide bat egitea?

Arabako Mendi Federazioak eskaini zidan aukera. Hamar kilometro baino gutxiagoko ibilbidea denez, tokiko ibilbidea izango litzateke Fraideen xendra. Baina lan asko zen pertsona bakarrarentzat. Urteroko kuota bat ordaintzean zetzan, uste dut bostehun euro inguru zirela. Haiek ikuskatzaile bat bidaltzen dute Espainiako Mendi Federaziotik ibilbidearen ikuskaritza egiteko, baina ondoren garbitze eta mantentze lanetaz arduratu behar duzu, eta ni ezin naiz horretara konprometitu, orain hemen nagoelako, baina bihar auskalo. Egia esan, badirudi orain garbiago mantentzen dela, jende gehiagok zapaltzen duelako. Udalarekin edo Kuadrillarekin hitz egiteko esan zidaten, baina eroritako zuhaitz bat kentzeko gai ez badira, nola mantenduko dute zortzi kilometroko bide bat? Horregatik ez dut proposatu. Pare bat aldiz errepikatu zidaten, baina nahiago dut nire kasa egitea, inolako inposiziorik gabe, eta horretan dihardut.

Eta ez duzu inorekin hitz egin ibilbideaz?

Ez. Jendea konturatzen doa ni naizela. Ez dakit zergatik, zenbaiti baino ez diot esan eta. Imajinatzen dut ikusten nautenean "Zertan dabil hau?" pentsatuko dutela. Motxilarekin, behi baten garezurrarekin edota femur batekin ikusten nautenean (barre egiten du). Baten batek garbiketa lanak egiten ikusi izan nauenean galdetu izan dit, eta noski, azaldu egiten diot. Baina ez zait gustatzen…





Ederra egin dizut gero elkarrizketarekin, hortaz.

Bai, atzean dagoena ni naizenean ez zaidalako protagonista izatea gustatzen. Nahiago dut jendea igo dadin, ikusi eta gustoko badu, esan dezala "Baina nork demontre egin du hau?". Edo aitzitik, "Nor izan da hau hemen jarri duen ergela?".

Nolabait babesten dituzu taillak edo toki estrategikoren batean kokatzen dituzu?

Gomendatu zidaten berniz bat ematen diet soilik, baina betirako ez zela ohartarazi zidaten. Orain, egin nituen belatz batzuk jaitsi ditut eta konpontzen ari naiz, ondoren berriz igoko ditut. Apur bat babestuak egon daitezen saiatzen naiz, baina bidean, bistan. Lezaoko koban lamia bat jarri nuen, baina pixkat ezkutaturik, segituan ikusi ez dadin, zoriaren esku utziz bezala. Izan da igo denik eta topatu ez duenik. Bada, izorrai (barre egiten du).

Bueltatzeko pizgarri bat da, ezta?

Bai. Ez dago horren ezkutaturik. Egia da gainontzeko taillak bidean daudela eta ikusiko dituzula; ez bazoaz sobera despistaturik, noski.

Zenbatuta dituzu?

Ibilbidean hogei bat egon daitezke. Baina gero asko eta asko oparitu egin ditut; hontzak, urubiak...

Ez dizu beldurrik ematen alde batera uzteak?

Ez, ez. Horretarako egiten ditut. 


Gorosperen iratxoak ere aurki daitezke bidean. / A. Gorospe

Eta egiteko euskal mitologian oinarritzen zara.

Bai, ume nintzenetik gustatu izan zait. Aita Barandiaranen zenbait liburu ditut eta hura dut erreferentetzat. Bertan jasotzen dudana islatzen saiatzen naiz. Asko gustatzen zait, umeekin mendira nindoanean beti zegoen kontatu beharra zegoen istorioren bat.

Zergatik ezarri dituzu Fraideen xendran bakarrik?

Toki hori niretzat mitologia hutsa delako. Lezaoko koba, Alangua, Egileor...eta Aguraingo zonaldean, kontestu mitologiko batean, ez daukagu pareko ezer. Hemendik kanpo bai, Ataunen, Gipuzkoan, Nafarroan... bertan dagoen mitologia ikaragarria da, baina hemen oso gutxi dago, eta dagoena bertan dugu. Ergoienako herritarrek kontatzen dituzten istorioak benetan politak dira.



Nola aurkitu zenuen Fraideen bidea?

Asko ibili izan naiz mendian, eta egun batean Peña Hueca deritzoten harkaitzarekin egin nuen topo. Bata bestearen gainean bermatzen diren bi arroka handi dira, eta erdian bidea dago. Hortik aurrera definitutako ibilbide bat iradokitzen zen, baina moztu egiten zen, sastraka asko baitzegoen. Herriko aditu batekin hitz egin nuen eta antzinako mapa bat lortu zidan. Bertan ikusi nuen Fraideen xendra esaten ziotela ibilbideari. Galdetuta, Alanguako herritarrek asko erabiltzen zuten bidexka bat zela ohartu nintzen, Haranako bailarara sarbidea izateko. Hori berreskuratu beharra zegoela esan nion nire buruari.

KULTURA Amaia Gartzia 2022-04-03


     





martes, 22 de marzo de 2022

Pesca del cangrejo en el Zadorra

 

 CANGREJOS DEL ZADORRA

 

Don Antonio Lafuente, cura de Agurain, recogiendo el retel con los cangrejos

  Bajando desde Zezama en la Sierra de Entzia al Nacedero del Zadorra encima de Munain me vino a la memoria aquellos días de la pesca del cangrejo, aquella actividad a la que nos prestábamos los chavales de entonces. Parece mentira que hayan pasado tantos años desde que los ríos se vaciaran de aquella especie extinguida por consecuencia de una epidemia maldita.

  Los veranos en la Llanada, bañándonos en Galzar, el Torko, Echabe, Litu o en el Carretero, (Zadorra) se sumían en un calor que no permitía más licencia que el baño o la pesca del cangrejo. Había que sacrificar la siesta plácida, como sustituto del inevitable aburrimiento de aquellos largos estíos, y subirnos a las bicicletas que nos permitían desplazarnos al  río de Luzuriaga, al Zadorra o subir al río de Eguileor ó Alangua, paraíso del cangrejo. La pesca era algo que se compartía en pandilla y, por tanto, un ejercicio de solidaridad en grupo que invitaba a pasar las horas en compañía de los amigos.

 

La pesca del cangrejo en el Zadorra

  Contaba Ana Vega hace unos años en un artículo culinario que tantos cangrejos había antiguamente que la fama del Zadorra, el Bayas o el Omecillo llegó a traspasar fronteras y no fue raro ver a finales del siglo XIX a turistas franceses o ingleses llegados únicamente para practicar el sport cangrejil. Al renombre alavés en tan crustáceas cuestiones había contribuido años antes el periodista y gastrónomo Ángel Muro (1839-1897), quien de joven trabajó como funcionario en la provincia y que en 1890, en una de sus célebres 'Conferencias culinarias', dijo que los mejores cangrejos del país se criaban en las cristalinas aguas del río Alegría. «Allí a la caída de la tarde, viendo ocultarse el sol por las colinas […] pescaba yo docenas a centenares de cangrejos que parecían langostas», explicó Muro, añadiendo que no era raro hacer una cangrejada in situ con los ejemplares más grandes.

    Los ríos traían mucha más agua que ahora y en cuyas márgenes pescábamos cangrejos Era una actividad sumamente divertida y relativamente fácil. Luego había que tener reteles y cebo apropiado. El retel era un artilugio parecido a una red.

Pescando cangrejos en Agurain hacia 1900, al fondo el Aratz y la Sierra Entzia

  Este arte de pesca que no exigía más cosa que poner en su fondo un poco de vísceras o carne enganchada en un imperdible. Dejábamos los reteles, los cuales bajábamos sirviéndonos de una horquilla por cuyo hueco discurría un cordel que, en su extremo más próximo a nosotros, permitía dejar un lazo vistoso, normalmente de cuerda, para distinguir la localización del retel hundido.

  Creo que podíamos llevar ocho reteles, si la memoria no me falla. Se aprovechaban las pozas, recovecos y piedras que daban indicio de las cuevas donde moraba el apetecido cangrejo. Todo consistía en esperar un tiempo, establecido a nuestro capricho, transcurrido el cual paseábamos por la margen de nuestro dominio levantando los reteles con la horquilla.

 Entonces sorprendíamos, según se diera la tarde, a los cangrejos que con cierta ingenuidad habían acudido al olor de la carne. Los cangrejos acababan en una cesta de mimbre hecha en la cestería por el tío Santiago “el cojo”, de allí a un saco pequeño que mantenía la humedad del río. Hecha la ronda lo dejábamos al recaudo de la sombra. Aquellas batidas nos permitían la calma, hablábamos o merendábamos en compañía mientras la tarde se consumía paciente.

Familia de Agurain de pesca en el Zadorra hacia 1900 con los reteles de los cangrejos

  La práctica desaparición del cangrejo autóctono por la enfermedad denominada afanomicosis aconsejó en su día a los gestores de la pesca introducir algunas especies foráneas en los ríos alaveses como el señal, mientras que el rojo o americano lo extendieron los propios pescadores en los años setenta. A este 'primo americano' se le culpa del declive de los denominados 'patas blancas' de los ríos locales, más sabrosos.

  Durante muchos años la pesca de los ejemplares extraños se ha hecho con cupos de captura. Pero, tras la aprobación del decreto de especies invasoras el pasado mes de diciembre, todo ha cambiado en esta práctica. Hasta el punto de que la Diputación ha suprimido las limitaciones en el número de capturas.

  En los ríos existen actualmente más especies exóticas que autóctonas fruto de una gestión de años en la que se ha impuesto la necesidad de ofrecer algo que puede pescar el aficionado antes que eliminar a los invasores, organismos, plantas que proceden de hábitats alejados y son una de las causas de la pérdida de biodiversidad.

Recogiendo los reteles con los cangrejos en 1900 en el Zadorra.

La Diputación recuerda que en el coto del río Zadorra se tomarán medidas especiales debido a la presencia de otra especie invasora: el mejillón cebra. Así, los que obtengan sus licencias para este coto, una vez terminada la jornada de pesca, deberán desinfectar los reteles usados en el punto que la Diputación tiene instalado en el laboratorio pecuario de Eskalmendi.

 La extinción del autóctono es ecológicamente fatal porque se alimenta de detritus, contribuye a tener limpio los ríos y evita la contaminación orgánica (eutrofización). El rojo, por el contrario, arrasa con todo ser viviente (huevos, alevines, renacuajos, algas, etc...) empobreciendo el ecosistema.

Ay, que lejos quedan los tiempos en que sólo había un tipo de cangrejos y éstos eran tan abundantes que se podían sacar hasta con la mano.

G. de Miguel, Ana Vega – Kepa Ruiz de Eguino

domingo, 20 de marzo de 2022

Cruces y cruceros de Agurain 2

 

Cruces y Cruceros II

Cruces y Cruceros


CRUCES Y CRUCEROS DE  SALVATIERRA – AGURAIN -II-



CRUZ O ESTELA DISCOIDAL DE ARRIZALA-OPAKUA

Se trataba de una estela discoidal que se hallaba ubicada en la carretera que va de Agurain-Salvatierra a Opakua y el camino que va de Okariz a Arrizala, lo único que nos queda es esta foto de dicha estela, sacada el 19-X-1927.

Estela de Entzia, en el término de Larre-eder



LA LEYENDA DE LA CRUZ DE AITZGORRI


En la cumbre del Aizkorri, existe una ermita, la ermita del Santo Cristo. En ella es venerado un crucifijo de factura románica. Cuentan de éste, que apareció en la cúspide de la aquella sierra. Los habitantes de Cegama (Guipúzcoa) y los alaveses de Salvatierra que en aquellos tiempos formaban parte de las Parzonerías de Olza, Altzania y Urbia se disputaban su propiedad. Dicen que primero los guipuzcoanos se la llevaron a Cegama; pero a la mañana siguiente apareció en el alto del Aizkorri. Más tarde los alaveses la bajaron a la Llanada; pero de nuevo el crucifijo subió misteriosamente al lugar de su primera aparición.

Tras muchos años de disputas, estando de Alcaide del Castillo de San Adrián el Alcalde de Salvatierra, convinieron todos en que aquella milagrosa cruz perteneciera a aquel de los contendientes a cuyo pueblo estuviera mirando el crucifijo a la mañana siguiente.



Llegó la hora y subieron todos hasta la cima y cuenta la leyenda que estaba mirando hacia Cegama. Con esto se zanjó el pleito.

A la cumbre de ésta montaña van en rogativa desde entonces los de Cegama todos los años y hacen celebrar una misa en la ermita a fin de evitar que el viento haga destrozos en las mieses. Suben también hasta ésta ermita los que sufren reúma o dolores de cabeza, practicando el ejercicio del vía crucis en el recorrido. Para lo cual existen varias cruces plantadas en el camino.

Muchos peregrinos que van a la ermita de Aizkorri llevan cintas de percal y las cambian por otras que cuelgan allí de los brazos de la cruz y son conservados como amuletos.



LA CRUZ DEL MOLINO DE LANGARIKA

Existía junto a la presa del molino de Langarika (en la actualidad se la ha trasladado al centro del pueblo) una cruz de hierro colocada sobre un pedestal de piedra.

De ambos brazos de la cruz cuelgan cadenas y clavos de hierro. Aquellos que padecen dolores de muelas, cuenta la tradición que deben subirse a la cruz hasta llegar a tocar con la boca los clavos de hierro y morderlos, a fin de curarse.

La denominada “Cruz de Hierro” de Langarika se acompaña de inscripciones y de varios atributos de la Pasión de Cristo. Una de las inscripciones dice “1575” que posiblemente corresponda con el momento de su construcción, de ser así, nos encontraríamos con el ejemplar fechado más antiguo de la Cuadrilla de Salvatierra.

Se trata de un ejemplar muy valioso, tal y como cuenta Victoriano Palacios en su libro sobre nuestro Patrimonio Arquitectónico de la Cuadrilla, y precisaría de un estudio más profundo que ayudaría a desvelar sus orígenes, autoría para conocer la originalidad de la
obra.

LA LEYENDA DE LA CRUZ DEL ALTO AZKORRE

Cuenta Barandiaran que en el alto de Azkorre, cerca de Salvatierra, hay una ermita y una cruz de hierro caída en el suelo. Sin embargo de ser fácil levantarla, no lo es separarla del sitio, y el que lo intenta se queda inmóvil, dicen que le quedan paralizadas todas sus fuerzas.

La cruz, como señal del cistianismo, tiene aplicación en multitud de casos y formas muy variadas. Como ocurre con cualquier otro símbolo, el de la cruz es utilizado en su sentido original y auténtico por muchos, como elemento puramente decorativo y rutinario para otros y como objeto mágico y como adminículo de observancias supersticiosas para no pocos.

Los hechos citados anteriormente pertenecen, en varios de sus aspectos, a éste tercer grupo de casos. La cruz es muy frecuentemente utilizada como símbolo religioso en forma de colgante y decoración de puertas, de paredes y aún de techos de las casas; como medio protector y como objeto de veneración en muchos casos, cómo hemos contado anteriormente ha sido incluso objeto de leyenda como el Santo Cristo de Aizkorri.



LA CRUZ DE BEROQUIA



LA CRUZ O ESTELA DE GALARRETA


En el Museo Diocesano de Arte Sacro de Vitoria – Gasteiz, hay una estela discoidal con cruces griegas rehundidas sobre arenisca , procedente del pueblo de Galarreta, recogida ,también, cerca del camino de Santiago que viene del Puerto de San Adrián y se dirige hacia Vitoria.




CRUCES DE LA SIERRA DE ENTZIA

LEYENDAS Y TRADICIONES


Cuenta José María Satrustegui que el vehículo ordinario de las tradiciones en las sociedades rurales es la transmisión oral. A veces encuentran también el soporte físico de ciertos monumentos que contribuyen a consolidar su recuerdo. Humildes ermitas y ruinas de viejos castillos, dólmenes, cruces, sin olvidar el arcano misterioso de algunas cuevas naturales, mantienen viva la llama de extraños sucesos en el ropaje externo de austeras narraciones, las alusiones a ciertas cruces de hierro deben ser estudiadas en cada caso. Ciertos puntos estratégicos en los cuales se encuentran o se encontraban un santuario o una ermita de arraigo popular tienen a veces el distintivo de una cruz de hierro. Los caminantes y romeros se detienen para rezar determinadas oraciones. En nuestra sierra hay constancia de algunas cruces como:


LA CRUZ DEL PUERTO SAN JUAN

En el Puerto San Juan existen dos cruces una de hierro y otra de piedra, la primera se encuentra clavada en el punto más alto con vistas a la Llanada y dice: “En honor de la ermita de San Juan que aquí existió” y la de piedra se trata de un monolito que de siempre se ha conocido cómo mojón , cruz o como estela.



LA CRUZ O ESTELA DE SAN JUAN

En el Puerto de San Juan se ha conocido desde siempre una cruz o estela. Está clavada en la tierra, casi vertical al borde del camino en lo alto del antiguo Puerto del mismo nombre que va de la Llanada al Puerto de Santa Teodosia. Aunque existe la opinión de que fue colocada para recordar la desaparecida ermita de San Juan, para algunos arqueólogos como José Ignacio Vegas, etc..apoyan la afirmación de J. Apraiz de que se trataba de un menhir, como ya hemos mencionado anteriormente.

“Dada la comprobada tradición de cristianizar elementos correspondientes a muy distintas épocas y creencias no es descabellado admitir la existencia de un menhir en éste puerto donde la presencia del hombre prehistórico está sumamente demostrada, cristianizando con el grabado de la Cruz que se ve en una de sus caras y la correspondiente modificación de sus formas”.

J. Apraiz, 1895.  


LA CRUZ DE SANTA ELENA

Al igual que en el Puerto de San Juan, en el alto de Santa Elena, existe una cruz en la que dice “En honor de la ermita de Santa Elena que existió en éste lugar y desapareció entre 1764 y 1782”.

En las cimas de las montañas que dan a la Llanada y en muchas otras montañas era tradición construir ermitas, como las de San Vítor, Santa Isabel, Santa Elena, San Juan, algunas ya desaparecidas y que en su lugar fueron colocadas cruces de hierro.


EL CRUCERO DE SANTA TEODOSIA

En la Sierra de Iturrieta, en uno de los más bellos paisajes, junto a la ermita de Santa Teodosia llama la atención un crucero, centinela de las cumbres, le acompañan en su soledad de altura una docena de inmensos fresnos, así relataba el cura Esteban Martinez, a éste hermoso crucero tan visitado por los cofrades y romeros de éstas tierras de Alava.




Se encuentra éste en la localidad de San Vicente de Arana entre las montañas de Bitigarra, Arnaba y San Cristóbal a 1050 metro de altitud, en el estrecho paso natural junto a la solitaria ermita de Santa Teodosia, que antiguamente contó con buena hospedería: Este lugar era un hito muy importante dentro de las rutas altomedievales, siendo éste paso una de las sendas extraviadas y ocultas para viajeros y peregrinos. Posteriormente fue paso de arrieros y comerciantes que unían la comarca de Agurain con la de Santa Cruz de Campezo a través del Puerto de San Juan y éste paso de Santa Teodosia.

Tres gradas cuadrangulares que se van deteriorando poco a poco por  la humedad y los hielos, sirven de asiento a una pequeña grada también cuadrangular.

El fuste es circular, no estriado y mono lítico. Ostenta la parte superior del mismo, unos típicos dentículos y un curioso capitel, éste es de cierta filigrana y detallismo.


Separados entre sí por unas columnillas aparecen labrados bajo doselete con la clásica concha o venera renacentista  las imágenes sedentes de los cuatro evangelistas en actitud de escribir con sus correspondientes atributos:


San Marcos con el león, en el frontis, San Mateo, con el libro, a la izquierda. San Juan junto al águila, a la derecha. El correspondiente a San Lucas aparece borrado con una marca intrusa referente a los caídos del 36. El crucero es de traza renacentista.

En su fuste puede leerse todavía la fecha de su construcción: “Año 1559”. La grafía restante es ilegible y muy difícil de rescatar.

La cruz cimera no corresponde al resto del crucero. Es moderna y recruzada y fue colocada hacia los años 50 del siglo XX. Aparece sin imágenes cerrando sus cuatro ángulos otros tantos baquetones de sección cuartocircular llamados cuarto bocel.

Es una pena ver cómo con el paso del tiempo se van deteriorando poco a poco sus gradas, y como la incultura y la barbarie de algunos han hecho desaparecer por completo, ésta vez, la figura del Evangelista San Lucas con el símbolo correspondiente.

No es extraño, explica Esteban, que la cruz cimera sea muy posterior al resto del crucero porque lo primero que suele deteriorarse es la parte superior de los cruceros entre otras cosas por estar labrada en piedra más blanda.



LA CRUZ DE LOS CONJUROS

Las sociedades rurales eran especialmente sensibles a la idea del maleficio que acecha al mundo por todas partes y puede perjudicar tanto al hombre en su persona como en sus bienes. Entre los mecanismos de defensa figuraba el conjuro contra las tormentas que podían destruir las cosechas. Rezando ante las cruces de piedra o de hierro se pedía para que anulase la tormenta o la lluvia.

BENDICIONES/ La presencia externa de la cruz, a su vez, es el exponente de una actitud interior, del sentimiento fraguado en la religiosidad tradicional y fruto de creencias ancestrales que se han ido sucediendo a través de los siglos.



Textos:

Micaela Portilla
Fortunato Grandes
José María Satrustegui
Esteban Martinez  
Victoriano Palacios            

Fotografías:
Gerardo López de Guereñu
Victoriano Palacios
Don Antonio Lafuente
Zazpi Ruiz de Infante
Jaso Ruiz de Alegría
Txumari Garagalza
Roberto Eguino
Kepa Ruiz de Eguino

Dibujos:
Miguel Marquez
Hombrados Oñatibia
Obdulio López de Uralde   
Archivo Zumalakarregui Ormaiztegui